HISTORIA
Quién está detrás
Nací en Ferrol. De niño, si alguien me ofrecía traerme un regalo de un viaje, yo pedía fotos hechas desde el avión. Volar me parecía magia. Con los años me aconsejaron metas más realistas: esa carrera era para unos pocos.
En el colegio sacaba notas flojas. Fuera de clase, con 14 años, volaba aviones de aerolínea en IVAO, una red de simulación con control aéreo en directo, y estudiaba los cursos que amigos pilotos de verdad me mandaban a casa en CD.
Por entonces vi Matrix. Me quedé con una escena: Trinity en lo alto de un rascacielos, con un helicóptero como única salida, pide a Tanque que le cargue un curso de pilotaje. Horas de vuelo aprendidas en segundos. Pensé que algún día las interfaces desaparecerían y que nuestra mente se conectaría directamente con la tecnología.
Empecé Ingeniería Informática y, por fin, llegaron las notas. Pero un día pensé que si ese año no me presentaba a la oposición de oficial, nunca sabría si habría podido ser piloto militar.
Me preparé como nunca. Mi madre llegó a apagarme la luz del cuarto para que dejara de estudiar. Cuando me empeño en algo soy cabezón: creo que al final decide la voluntad de vencer. Saqué el número 5 entre más de mil opositores.
Entré en el Ejército del Aire como oficial. Tres años después empezó el curso de vuelo y supe que había nacido para eso. Al terminar la Academia General del Aire me eligieron entre los pocos que pasan a caza. No me lo creí hasta que rompí la barrera del sonido en uno.
Salí destinado a Gran Canaria. En más de diez años como piloto de F-18 volé misiones reales y ejercicios con fuerzas aéreas de muchos países.
En 2019 hice el Tactical Leadership Programme, el curso táctico más exigente de Europa. Allí cuenta menos cómo vuelas que cómo diriges a un equipo de varios países y roles muy distintos. Al acabar, mis compañeros me eligieron Warrior del curso: el más destacado, votado por todos. Lidero de cerca, en equipo y con sentido común. Primero ordeno la información disponible, después la completo con lo que aporta cada uno, y solo entonces decido.
Años después propuse Reporta, una herramienta para enviar reportes de seguridad operacional desde cualquier dispositivo. Una cultura de reporte solo existe si reportar es fácil.
Durante el covid empecé con el trading algorítmico. Estudié programación para finanzas y cálculo numérico, escribí bots y backtests de estrategias, y aprendí lo necesario para ponerlos en producción: backend, frontend, concurrencia, DevOps y pipelines de CI/CD. Lo dejé cuando entendí que me ilusionaba más emprender proyectos que cambiaran algo, y quizá algún día dejar el mundo mejor de lo que lo encontré.
Me puse a estudiar emprendimiento y startups. Con un compañero lancé Bullify, un proyecto de algotrading, y aprendí que una buena idea no basta: tiene que caber en el marco regulatorio y salir a cuenta. Después participé en NewToDrive, que buscaba facilitar el acceso a la formación para el carné de camión y así paliar la falta de conductores. Por último, mi amistad con Miguel Ángel Romero, de Minery Report, me dio la oportunidad de aprender a construir software para empresas.
He trabajado con buena parte de las herramientas de IA del momento: LiveKit, Temporal, Inngest, Langfuse, LangChain. Pero con ellas entendí que la IA tiene que servir a un propósito. La necesidad va de las personas a la tecnología, nunca al revés.
Con esa idea he construido sistemas de varios agentes que se coordinan entre sí, interfaces que se generan al momento según lo que pides, y procesamiento de documentos con varios motores a la vez, sin depender de un solo proveedor. Ese trabajo me ha llevado a empresas con presencia internacional. En el despacho de abogados CYSAE, Ponente, un asistente jurídico con IA, redujo la revisión de contratos de semanas a días.
Aquella escena de Matrix es hoy mi visión: un mundo sin fricción entre lo que alguien necesita y lo que ocurre en el mundo real, donde basta con expresar la intención. Dices «muéstrame el pronóstico de facturación de los próximos tres meses» y en segundos aparece en pantalla. Antes eso exigía tiempo y especialistas.
Si no te lo crees, te lo enseño en una demo.
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